PARA ESO HEMOS NACIDO

…con Alejandro Vega      Que más quisiera yo, tener la posibilidad de saber enfrentarme a todos y cada uno de los giros brusco de la vida con la certeza de que el éxito y la capacidad de acierto absoluto estará presente en cada una de las decisiones que tome. Eso, realmente, sería mágico. Sería como asegurarme la imbatibilidad hiciera lo que hiciese. Sería como vestirme de fortuna a diario y con el color apropiado para cada ocasión. Sería el propósito conseguido del paso firme incluso en caminos llenos de piedras. Pero la realidad es que ser erudito es un poder reservado para un mínimo decimal de nuestra sociedad. Porque se puede decir o aparentar que se sabe de mucho y que casi siempre se acierta con lo postural de las decisiones a tomar. Pero de lo que estoy convencido es que la inmensa mayoría de nosotros, por mucho ímpetu que le pongamos a la vida, desconocemos el devenir de nuestros esfuerzos. Pero hay fórmulas sostenibles, llenas de esperanzas y sonrisas. Si, existen. Porque sentirse vivo es el resultado de reconstruirse a diario. Porque la vida no solo es para personas inteligentes y llenas de sabiduría. La vida es también para aquellos que estamos dispuestos a luchar contra vientos y mareas sin tener libro de instrucciones. Es para los que, por mucho que apriete la soga de lo inalcanzable, estiramos el cuello para respirar cada brizna de aire que nos permitan disfrutar. Somos esa gran mayoría de seres extraordinarios que nos despertamos a diario con las ganas de provocar un mundo mejor para nosotros y para los demás. Que nos arremangamos y nos metemos en el barro con el propósito de escarbar para sacar el fruto deseado. Somos esos, que nos batimos el cobre, para llevar pan, luz y calor a nuestras casas. Somos esos que visten sonrisas, buenas maneras y olemos a limpio. Esos que desechamos el mal ajeno, la intolerancia, la falta de respeto y la inmundicia. La felicidad es directamente proporcional a las ganas de vivir. Y para vivir hay que saber entender que todo cuesta y tiene acuse de recibo. Que lo que hagamos en busca de una sonrisa gentil tiene que ser desde la verdad, desechando la opacidad de las cosas. Que vender humo es de rastreros y que la claridad solo se consigue con los actos limpios de corazón. Y que, por supuesto, la ilusión, la esperanza y la alegría son sueños alcanzables y a la mano de cualquiera que se lo proponga. Pero, eso si. Sin zancadillas, sin colarse y sin ausencia de respeto. Hagamos historia, Amigos. Y que el recuerdo que quede de nosotros tenga siempre un principio interesante y lleno de argumentos y, por supuesto, un final maravillosamente esperanzador. Toca luchar, está claro. Toca vivir, es evidente. Pero también, indispensablemente, toca ser feliz. Para eso hemos nacido.

Alejandro Vega

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