No te tomes nada personal… y serás más feliz


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por Pedro Sanz

La forma más potente para ser libre y eliminar el miedo a ser nosotros mismos tiene una clave. Con resultados contundentes! Aquí presentamos el resumen del Segundo de los Cuatro Acuerdos. Se enuncia simplemente como “no te tomes nada personal”.

Don Miguel Ruiz nos ha regalado un increíble libro acerca de la filosofía de los toltecas que representa una guía práctica hacia la libertad personal. Hemos querido resumir su mensaje para todos vosotros.

Personalmente me ha parecido increíble relacionar esta sabiduría y forma de entender la vida con otras filosofías tan distantes como el hinduismo y el budismo. Todo es distinto y todo está realmente relacionado. Te toca a ti unir los puntos!


El Segundo Acuerdo: no te tomes nada personal

Cuando simplemente aceptamos, automáticamente quedamos atrapados en el sueño que hemos visto en el primer artículo sobre los cuatro acuerdos.

Tomamos las cosas personalmente porque aceptamos sin dudar lo que nos dicen.

En seguida aparece el ego:

Lo que hace que quedemos atrapados aquí se llama “importancia personal”. Es la máxima expresión de egoísmo porque implica que asumimos que todo gira en torno a nosotros mismos.

En el primer artículo vimos cómo desde pequeños se nos ha “domesticado” en un proceso en el que llegamos a aceptar las imposiciones de miles de acuerdos que no entendemos no hemos elegido por nosotros mismos. Seguimos aceptando el “sueño” que nos enseñan nuestros padres y la sociedad como si todas las cosas tuvieran que ser explicadas y entendidas de acuerdo a dichos patrones.

Durante nuestro período de “domesticación” es donde hemos aprendido a tomarlo todo personalmente. Creemos que somos los responsables de todo.
Nada de lo que otras personas hacen es debido a ti. Es debido a ellos mismos.
Todas las personas viven en su propio sueño, en su propia mente; viven en un mundo totalmente distinto al que nosotros vivimos.
Cuando tomamos algo personalmente, asumimos que ellos saben lo que hay en nuestro mundo, y tratamos de imponer nuestro mundo en el suyo.

Nos cuesta aceptarlo, pero realmente no somos tan importantes: casi nada tiene que ver con nosotros!

Incluso aunque la situación sea personal, incluso si los otros te insultan directamente, no tiene nada que ver contigo.
Todo lo que dicen, lo que hacen y las opiniones que dan están realizadas debido a los acuerdos que tienen en sus propias mentes.
Su punto de vista es debido a toda la programación en su mente que han recibido durante su domesticación.

Y así es como acabamos sucumbiendo a la opinión de los demás y a dejar de confiar en nosotros mismos.

Tomarte las cosas personalmente te hace una presa fácil para los depredadores, los magos de magia negra.
Te puedes llegar a tragar su basura emocional, y se acaba convirtiendo en tu basura.

¿Qué es lo que conseguimos a cambio?

Cuando no te tomas nada personal, el regalo de este acuerdo es ser inmune en medio del infierno.

La actitud defensiva y tensa que tomamos es el preludio a una confrontación, y tiene su origen justo aquí.

Cuando te tomas las cosas personalmente, te sientes ofendido, y tu reacción es defender tus creencias y crear conflictos.

Conviertes en grande algo que es pequeño, porque tienes la necesidad de tener la razón y hacer que los demás estén equivocados.

Simplemente, se trata de convertirnos en observadores en lugar de actores protagonistas:

No te lo tomes personal cuando te digan “eres el mejor”, tampoco lo hagas cuando te digan “eres el peor”.

De cualquier forma, no me afecta porque sé quien soy. Y no necesito ser aceptado.

Pienses lo que pienses, sientas lo que sientas, sé que es tu problema y no el mío.

Es importante entender el porqué los demás ven todo con otra perspectiva, y por ello lo que dicen no nos puede afectar de lleno ya que ellos viven en su propia realidad, su sueño:

Es debido a la forma como tú ves al mundo.

No es nada personal, porque estás tratando contigo mismo, no conmigo.

Sé que ves el mundo con otros ojos, con tus ojos. Creas una película entera en tu mente y en esa película eres el director, el productor y el actor o actriz principal. Todos los demás son actores secundarios. Es tu película.

La forma en la que ves tu película depende de los acuerdos que has hecho en tu vida.

Si te enfadas conmigo, sé que estás tratando contigo mismo. Yo soy solo la excusa. Te enfadas porque tienes temor, porque estás enfrentándote al miedo.

El miedo es un catalizador de este estado

Si vives sin miedo, si amas, no hay lugar para esas emociones.

¿Y qué hay de la voz de nuestra mente?

Incluso las opiniones que tienes acerca de ti mismo no son necesariamente ciertas, así que no debes tomarte en serio nada de lo que escuches en tu propia mente.

No te tomes nada personalmente porque si lo hacemos, sufriremos por nada. Los seres humanos somos adictos a sufrir en diferentes niveles y grados, y nos apoyamos mutuamente para mantener esas adicciones. A veces las personas necesitan justificar su sufrimiento.

En el mundo de la pareja y de las relaciones todos tenemos muy claro cómo nos sentimos “atacados” en nuestro gran ego, y la batalla que suele ocurrir a continuación:

Si alguien no te trata con amor y respeto, es un regalo si se alejan de ti. Si esa persona no se aleja, tendrás que sufrir muchos años de sufrimiento. Si eres tú quien se aleja, puede doler al principio pero tu corazón se curará pronto. A partir de ahí podrás elegir realmente lo que quieres.

Te darás cuenta que realmente no necesitas confiar en otros, sino que necesitas confiar únicamente en ti mismo para tomar tus decisiones.

Si no tomas nada personalmente, solo necesitarás confiar en ti mismo para tomar decisiones. Tú nunca eres responsable de los actos de los otros, eres únicamente responsable de ti.

Cuando entiendes esto perfectamente y te niegas a tomar las cosas personalmente, apenas te dolerán los comentarios hirientes o las acciones de los demás.

Conclusión: ¿Qué ocurre si cumplo este acuerdo?

Si cumples con este acuerdo, podrás ir por todo el mundo con el corazón totalmente abierto a todos, y nadie podrá herirte.

Podrás decir “te quiero” sin miedo de sentirte rechazado o ridiculizado. Podrás pedir lo que quieras.

¿Te sientes demasiado vulnerable a las opiniones ajenas, te lo tomas todo personalmente?

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